Calma mi desvarío cuando estoy a tu lado,
porque sin ti es vacío todo designio
de querer contemplar mis días
con la efigie de tus labios,
de tus ojos esmeraldas,
que se funden en mis sueños.
Avivan mis pasiones
cuando te percibo
más aún es regocijo
que regala el verdadero amor.
Pausadas van mis huellas
a tu búsqueda,
esperanzas de que un día estemos juntos
y sueño que podrá ver mas allá,
con tus ojos empañados de mí,
y tus anhelos esperando por mí
en lugares que has transitado,
mientras mis fantasías me hablan
del silencio mágico de la espera,
de la canción de la luna,
que ese día escucharemos tomado de la mano.
Sueños con imágenes lejanas
que aguardan aquellos instantes
para querer acariciarte
y siento que de amanecer
te detengas a pensar en mí,
y desees que mi alma
te regale algunas caricias,
ciertas palabras que oirás de mis labios,
mientras mi pasión te espera.
Mi alma te susurrara que te amo,
que te espera con los labios húmedos,
que sabe de honestidad
al sentir tu corazón peregrino
cada noche y tu alma vuela en libertad
A mi lado.
Mis ojos te bosquejan,
te quedas colgado
como oda en la mirada
se entornan puertas prohibidas
la pasión sube y se vierte.
Es la lluvia desbordante
que me asalta con mirarte,
hay en mis pechos un mar bravío,
cañaverales transparentes
y un huracán de ternura.
En mi vientre acuna
un armonioso océano,
que solo tú bordea,
un celaje de cuerpo deslumbra,
sublime dueño
en los ritos de mi sexo,
laurel del poema vivido.
en el amor el...
Último suspiro.
El mar se lleno
de amor esta noche,
la luna vestida de violeta radiante,
embriagada en su perfume,
oculta entre su tálamo de seda.
absolutamente hermosa.
La brisa despeino recuerdos,
siempre un solo sueño
en la arena del alma
escrito un deseo
oleadas de espuma,
pidiéndole al mar
que calme mi cabeza,
que ilumines mi rostro
con sonrisas,
envuelvas mi ser
con el velo inconsciente
de sentirme única,
entre medio de tanta gente,
mujer perfumada
de ilusiones.
El viento gira,
alrededor de mí
y un halo de paz ,
emerge de las entrañas
floreciendo igual que
madrigal en plena primavera.
Mis ojos encandilan
luciérnagas viajeras
buscan el pasaje definido,
del rastro de tus pasos,
el sonido de tu voz,
tu rostro mi amor
con tus pupilas eclipsadas en mí,
Y mis ansias esperando tu presencia,
abrazada a tus ojos para siempre.
Y llegó la mañana, el amor ató en nudos mi corazón, mis ojos somnolientos, cegados, eterna entrega aurora tras aurora.
En mis ojos solo habitaban los celajes ávidos por mi alma temerosa, no pronuncié palabra hasta el anochecer, cuando volvería a seducirlo de nuevo en mis sueños.
Lo llevé al ensueño delicioso con un semblante, de mujer de luna entre estrellas y en esa quimera lo hice desearme y amarme, a través de sus ojos a querer desposarme, otra vez ofreciéndole los tesoros más preciados, sublime dermis lleno de riquezas, profunda de bellezas, que de mi emanaba.
A su lado entonces, quede irradiada en mi desnudez y me acerqué en silencio a los brazos del delirio y la ternura.