Cuentan que el mismo manto del cielo la vela, y envuelta en su tul rojo, su vestido, lleva en el pecho una medalla de una virgen de plata, Su pelo castaño acaricia el viento y forma con él siluetas de notas musicales.
Ella no sabe, no recuerda, no habla ni cuenta nada. Sólo sonríe con media sonrisa. Las criaturas del bosque sólo la pueden ver pasar y acompañar en su madrugada. Luciérnagas y hadas se han unido a su letargo e iluminan cada paso de sus pies de ámbar y miel. En la mano lleva un lazo con un nudo de amor que alguien una vez ató.
Con el eco de una música triste que hería en la mitad del alma y hacía saltar las lágrimas. En sus labios el dialecto muisca, su lengua nativa, sonaba dulce y melodioso y no era necesario entenderlo para sentirse conmovido el corazón, era un canto triste cual alondra herida
Cuentan que la misma luna bajó ante ellos una noche plateada y en la laguna de agua dulce, bajo la cascada, les cedió su brillo y su pulcritud. Y al verlos las aguas del lago los bañaron y dieron todo su frescor y su dulzura…
Cuentan que de día cae rendida en una cueva y llorando se duerme esperando con paciencia hasta la caída del sol, para atravesar de nuevo el bosque en busca de Él, que la dotó de amor y que enzarzado y perdido, enredado en las oscuras matas, el la llama cada noche gritando su nombre.
su princesa Tibisay.
Soy tu pequeña isla, que rodeas con tus aguas y navego por tus profundidades, altas y espigadas, y en su sombra los susurros llevo a tu alma.
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miércoles, 16 de marzo de 2011
martes, 19 de octubre de 2010
La anciana y el secreto

Hoy me fui a caminar como todos los días por el jardín botánico, regrese a casa, luego a la ducha. El agua sobre mi cuerpo, logró despejar un poco mi ánimo. Mire las noticias como siempre, mientras tomaba mi café. Estaba absorta en mis pensamientos cuando escuche la voz de mi hijo.
.Qué te pasa mami? Estás muy entretenida,
sonreí, sin contestar nada..
Esa mañana, puse mucho esmero al escoger la ropa que me pondría. Escogí un vestido blanco y mi esmeralda, pendiente de una cadena de plata, lucía bien, y parecía tener un brillo especial. Cepille mis cabellos, y los deje sueltos en una melena que caía sobre mis hombros. No olvide unas gotitas de perfume tras mis orejas.
Me despedí de mi hijo con una sonrisa y un suave beso en su mejilla,
no tenía deseo de manejar, así que llegue a la parada de la guagua,
a mi lado se sentó una mujer , que me miraba curiosa, la mire sonriente. la anciana, respondió con un gesto amable, y me dijo;
"la luz que llevas en los ojos, me indica que hoy será un día especial, no pienses en nada, la felicidad siempre llega a nuestra vida, solo hay que esperar el momento preciso..." la mire con desconfianza, la mujer al notarlo me dijo;
Solo una mujer enamorada, tiene ese brillo en los ojos, aunque lo cubre la melancolía que los ensombrece.
Enamorada yo? ¿Por qué me dice eso?
Entonces no he errado, dijo la anciana, el no es libre, pero el amor ha llegado a tu vida, el que no seas libre, no es un obstáculo para que te enamores de alguien que quizás ha llegado a ser, el compañero de tu alma, y eso, no hay nadie que pueda impedirlo.
Nerviosa, abandone la guagua, despidiéndome de la anciana.
Caminaba distraída, no entendía esa conversación con una extraña, ni como ella se había dado cuenta de lo que sentía.
Quedando mí secreto descubierto.
viernes, 20 de agosto de 2010
VALENTINO... (CUENTO)
VALENTINO... (CUENTO)
Valentino era un angelito que estaba en el cielo, cuando estuvo a punto de nacer, le preguntó a su ángel mayor,
¿Por qué me envía, aún no es mi tiempo de nacer?
a lo cual respondió su ángel, ahora es, llegó tu hora, mi pequeño Valentino, alguien espera por ti, aunque nacerá en otro vientre,
Alguien esta esperando tu llegada y te dará todo el amor que necesitas.
Abajo en la tierra, había una mujer que en su corazón,
germinaba una semilla, la de ser madre.
Mientras en un hospital nacía el angelito Valentino.
Quedando solo y desvalido, aquella mujer,
regaba con suspiros, con besos al viento, con abrazos de esperanza, con miradas de cariño, con sueños por realizar… Pero sobre todo, la regaba con AMOR, con un inmenso amor de madre que ya sentía por Valentino en la distancia, aunque no se viesen, aunque no pudiesen tocarse, porque lo sentía dentro de ella.
Así el pequeño Valentino llegó a los brazos de quien en verdad,
le daría todo su amor y ternura, ella lo había parido con su corazón.
Había llegado su regalo del cielo, llenando de luz de vida,
quien trajo alegría con sus risas, con sus juegos y travesuras.
Valentino fue creciendo, notando algunas diferencias,
entre su color y el de ella, comenzaron las preguntas,
mientras, el dolor de la mujer se reflejaba en sus ojos.
Su amor era tan grande, que no quería herir su pequeño, angelito, su gran tesoro..
Un día le respondió...
Mi cielo, eres mi mayor tesoro.
Algunas madres mi pequeño, tienen hijos de sus vientres, otras los tenemos con el corazón, y tu vida mía, fuiste una semilla que cayó del cielo,
para germinar en mi corazón.
Hoy el angelito Valentino es casi un hombre, lleno de virtud,
y se ha dado cuenta que su ángel mayor tenia razón.
había llegado su momento de dar felicidad y recibir
el amor de quien en realidad lo esperaba.
Moraleja...madre no es quien engendra, sino aquella que cría,
y cuida las noches de su hijo.
TIBISAY
Valentino era un angelito que estaba en el cielo, cuando estuvo a punto de nacer, le preguntó a su ángel mayor,
¿Por qué me envía, aún no es mi tiempo de nacer?
a lo cual respondió su ángel, ahora es, llegó tu hora, mi pequeño Valentino, alguien espera por ti, aunque nacerá en otro vientre,
Alguien esta esperando tu llegada y te dará todo el amor que necesitas.
Abajo en la tierra, había una mujer que en su corazón,
germinaba una semilla, la de ser madre.
Mientras en un hospital nacía el angelito Valentino.
Quedando solo y desvalido, aquella mujer,
regaba con suspiros, con besos al viento, con abrazos de esperanza, con miradas de cariño, con sueños por realizar… Pero sobre todo, la regaba con AMOR, con un inmenso amor de madre que ya sentía por Valentino en la distancia, aunque no se viesen, aunque no pudiesen tocarse, porque lo sentía dentro de ella.
Así el pequeño Valentino llegó a los brazos de quien en verdad,
le daría todo su amor y ternura, ella lo había parido con su corazón.
Había llegado su regalo del cielo, llenando de luz de vida,
quien trajo alegría con sus risas, con sus juegos y travesuras.
Valentino fue creciendo, notando algunas diferencias,
entre su color y el de ella, comenzaron las preguntas,
mientras, el dolor de la mujer se reflejaba en sus ojos.
Su amor era tan grande, que no quería herir su pequeño, angelito, su gran tesoro..
Un día le respondió...
Mi cielo, eres mi mayor tesoro.
Algunas madres mi pequeño, tienen hijos de sus vientres, otras los tenemos con el corazón, y tu vida mía, fuiste una semilla que cayó del cielo,
para germinar en mi corazón.
Hoy el angelito Valentino es casi un hombre, lleno de virtud,
y se ha dado cuenta que su ángel mayor tenia razón.
había llegado su momento de dar felicidad y recibir
el amor de quien en realidad lo esperaba.
Moraleja...madre no es quien engendra, sino aquella que cría,
y cuida las noches de su hijo.
TIBISAY
jueves, 12 de agosto de 2010
RAMILLETE DE JAZMIN
Cada luna llena, se pasea por el malecón,
Una hermosa mujer de largos cabellos .
Esperando que la acompañen de vuelta a su hogar.
Un apuesto joven embelesado en sus sueños
se detuvo junto a ella, prendido de su belleza,
Le ofrece su compañia, entre preguntas y respuestas,
Ella le cuenta que dentro de poco se hará realidad
su hermoso sueño de amor.
Al llegar a la puerta de la casa,
La hermosa mujer se despide del joven,
con un ramo de florecido jazmín que deposita en sus manos.
A la mañana siguiente, el joven Intrigado,
regresa nervioso a la casa de la joven,
Es recibido por un señor de pelos canos y sonrisa en la cara.
El joven le pregunta por la hermosa mujer que la noche anterior acompaño hasta la puerta.
El señor lo invita a pasar y enseñándole una foto de ella descolorida por el tiempo;
el joven reconoce a la que la noche anterior dejo en la puerta de la casa,
Y pide por favor el poder saludarla…el viejo le mira pensativo,
antes de responderle.
Cuando al fin decide hacerlo
Le pide tome asiento y le dice:….mi querido amigo su pedido es imposible de ser cumplido,
esa joven a la que acompaño anoche, era mi novia y falleció hace unos años,
días antes de nuestra boda.
El joven sin poder creerlo, dice: ella puso en mis manos un ramillete de jazmín.
De los ojos del señor brotaron unas lagrimas y le responde..
"Ese ramillete de jazmines se lo coloque yo en sus manos antes del accidente".
Cuentan que desde ese día el joven deambula por el malecón
en las noches luna llena esperando acompañar
a la hermosa joven del ramillete de jazmin, de la que quedo prendado.
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